domingo 14 de junio de 2009

Obvio,

ver la serie esa que tanto les gusta y llorar como taradas frente a la pantalla mínima de la computadora.
o desayunar -a horas insólitas- en la cama, con la gata entre las piernas, alternando la lectura y las untadas de dedo en el queso crema para que la felina les lama las yemas chocha de la vida.
se puede todo eso, y también, subirse a un taxi a las once de la mañana y decir "buenas noches" antes de indicar el destino, quizá sólo porque no logran creer que el día se haya hecho mientras ellos se dedicaban a cosas mejores. seguro que se puede.

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